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Pedidos que se repiten, sin reescribirlo todo
Cuando el mismo pedido vuelve cada semana, reescribirlo es tiempo perdido y una ocasión de equivocarse. Cómo rehacer un documento idéntico en dos toques.

Hay una categoría de clientes que vale más que las demás: los que vuelven. El bar que pide las mismas seis cajas cada lunes, la tienda que repite el mismo surtido a principio de mes, la familia que se lleva la misma compra cada viernes.
Y hay una forma silenciosa de desaprovecharlos: rehacer a mano, cada vez, un documento idéntico al del mes pasado.
El coste de verdad no es el tiempo
Reescribir ocho líneas cuesta dos minutos. El problema es otro: cada reescritura es una ocasión de equivocarse — una cantidad mal copiada, un precio que se quedó en el viejo, una línea saltada porque sonó el teléfono a mitad.
Y el error no se descubre enseguida. Se descubre cuando el cliente compara el recibo de este mes con el del mes pasado y encuentra dos cifras distintas por exactamente la misma mercancía. En ese momento la discusión ya no es sobre el precio: es sobre que una de las dos cuentas está mal, y ninguno de los dos sabe cuál.
Qué debe copiar un duplicado, y qué no
Un duplicado bien hecho copia lo que se repite y deja atrás lo que no se repite:
- copia: cliente, artículos, cantidades, precios;
- no copia: fecha, número del documento, estado del pago.
El tercer punto es el que más importa. Un documento nuevo que nace ya marcado como «pagado» porque lo estaba el original es la forma más rápida de perder las cuentas: figura como cobrado algo que todavía no ha llegado.
Un duplicado es un documento nuevo que se parece a uno viejo, no una copia del viejo.
También entre clientes distintos
El caso menos obvio es igual de útil: el mismo surtido vendido a dos clientes distintos. La lista de precios es esa, las cantidades también — solo cambia el nombre. Partir de un documento ya hecho y cambiar solo el destinatario es más rápido y más seguro que componer desde cero un pedido que ya has compuesto una vez.
Cómo lo hace Yataio
Abres el documento que quieres rehacer, y al final de la ficha — junto a Copiar texto y Compartir — está el icono con dos hojas superpuestas. Lo tocas, la app te pregunta para quién, y el documento se abre ya rellenado con los mismos artículos, las mismas cantidades y los mismos precios. Eliges el mismo cliente u otro, cambias lo que haga falta, guardas.
El duplicado tiene fecha nueva, número nuevo y estado inicial. No se lleva las notas privadas: un recordatorio escrito para una venta de hace tres meses casi nunca vale para la de hoy.
El paso completo está explicado en la guía. Y si el pedido recurrente hay que confirmarlo primero y cobrarlo después, el recorrido es el que describe cómo funciona.